Mientras se hiela el alma,
tras una noche al calor de tu cuerpo,
respiro el aroma que desprende
la profunda resaca de tus besos.
Sonrío al imaginarte
siempre pícara, sonriendo,
como si quisieras esconder
tras tu sonrisa al tiempo.
Mientras se pierde el sabor a ti
tras una noche de marinero,
naufragado entre el mar que forma
mi más preciado deseo.
Sonrío por soñarte siempre
desnuda, como te siento,
mientras dormimos con serenidad
con tu espalda contra mi pecho.
Así va la vida.
Jesús Rocha
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