Busqué, miré y no encontré
y al girar y dar la vuelta
me encontré a mis espaldas
tu paloma mensajera,
y en su pico iba tu carta
lleno de noticias serias,
diciendo tantas verdades
que ni pude leerla entera.
La leí mil y una veces,
sin yo querer entenderla,
como si cada palabra
de tus manos no saliera.
Ilusa mi torpe mente
que conoce bien tu letra,
bien miraba de soslayo
cada coma traicionera.
Y el papel que antaño olía
al perfume con que sueñas
empapado por mi llanto
solo olía a eterna pena.
Así va la vida…
Jesús Rocha

