Me he comprado un costal nuevo para este Martes Santo, para salir de costalero en mi Virgen de la Encarnación de San Benito, porque se me ha roto el mío en el último ensayo, la arpillera ha dado todo lo que tenía que dar, han sido 7 años bajo mi paso con ese costal y la verdad que me ha dado mucha pena verlo así rotito, así que he decidido enmarcarlo para que esté conmigo siempre, ahora y en mi futura casa, un recuerdo inmejorable, de cuando escuché la marcha Encarnación de la Calzada, a las puertas de la Iglesia de Santiago (beso de judas) para saludarle, que hermoso. Lo recuerdo como si fuese ayer, parece mentira que hayan pasado ya 7 semanas santas desde aquella, tantas buenas chicotás, tantos momentos mágicos… Sí, ya lo se que es hablar del Martes Santo y ponerme tonto, lo siento, pero no lo puedo evitar, porque es una de las cosas más hermosas de la vida, muchos de ustedes no lo entenderéis, pero cuando se escucha llamar al capataz y cae ese tercer golpe de martillo con la célebre frase de… “A esta es…” Y como vuela al cielo mi Virgen y con ella saludamos a todos los que nos faltan a nosotros y a los que nos miran. Por eso soy costalero, por tocar por unas horas un trocito de cielo. Veis, es que es hablar de mi costal y ponerme tonto…
Así va la vida…
Jesús Rocha

