Aviso, métrica lilbre, pero es que me salía así.
No tengo lágrimas para llorarte,
ese torrente es para los muertos,
tampoco tengo garganta para insultarte,
esa es para decir te quiero,
Tan sólo tengo mil penas
que por mi esófago se ahogan
y reverbera en mi barriga
y tal vez como úlcera explotan.
Si dijera que no me importa,
estaría mintiendo de forma infiel
me importa, me duele y me abrasa
este castigo cruel.
¿Qué culpa tiene el infante
que de su padre de la mano viene,
de la penosa gestión que sufre
este equipo que retienes?
Culpa… la culpa tiene que pesarte
maldito sinvergüenza raptor,
tiene que pesarte como le pesa
a la santa iglesia su inquisición.
Por eso no te he llorado, Betis,
porque sigo sin que me dejen ver
tu cuerpo inerte y sin vida
desnudo de lo que una vez fue.
Tan sólo puedo decirte a ti
maldito sinvergüenza raptor,
que el dios tiempo, sabio,
marca su tic tac sin son
y que tal vez más tarde que temprano
tu reloj parará como el de otros,
tu tiempo se habrá terminado
y habrás de cerrar esos escuálidos ojos,
no tendrás funeral de estado,
nadie recordará las hazañas del héroe,
porque pesan más las derrotas
que las alegrías, “manque pese”,
A ti te digo Betis, MI BETIS,
que algún día marchará el Villano,
volverás a ser un niño libre
bajo el cielo sevillano,
volverás a ser indomable
desafiante del destino trecebarrado
pero seremos felices
de verte de nuevo jugando
Ay, Mi BETIS, mi niño chico,
resurgirás y te esperaré
porque así siempre lo hicieron
los que quieren al Real Betis Balompié.